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¡No soy como el jefe, el esposo, la vecina, el ladrón, el profesor, la socia, el gobierno, el hermano, la cuñada, la mentirosa, el intolerante, el vago, el tacaño…y todos esos!

La pregunta es: ¿Estás realmente seguro? ¿O en realidad no quisieras aceptar esas cualidades en vos?

Elige tu propia aventura

Se nos plantean diversos escenarios con aprendizajes recurrentes…¿qué es lo que sucede? Cambian las personas, pero no tanto las formas… cambian las palabras, pero no tanto el sentido…

Abriendo los ojos y el corazón, verás las similitudes entre todas esas experiencias incómodas o llamativas de tu vida.

Muchos Maestros cuentan acerca del “multiple choice” que es la vida… Se plantean escenarios, desde donde uno puede “elegir su propia aventura”, como en los cuentos de cuando éramos chicos. Una opción, abrirá ciertas puertas.

Sin embargo, a veces pareciera que se repiten las historias… ¡Siempre lo mismo!

Sucede que tenemos ciertas herramientas para vivir esta experiencia tridimensional, que es la vida. A esas herramientas podemos verlas como una matriz energética, que nos fue provista por el Universo (dentro del cual estamos incluidos, por lo tanto también podríamos decir que son cualidades que “nos hemos provisto”). Esa matriz energética, está cargada de dones, talentos, de desafíos… Si nos cerramos a los desafíos de la vida, las experiencias del escenario se tornan algo más drásticas cada vez. Hay una energía que se quiere manifestar, porque es la energía que somos, aunque nos esforcemos por negarlo y diferenciarnos.

Por eso, desde muchas culturas, se habla de “aprender en espejo”, esto es, aprender a ver en el otro aquello que niego de mí mismo. Claro, en seguida se prende la luz de alerta: “Pero, yo no soy así!”. La realidad de nuestro escenario, nos muestra que sí tenemos esa matriz energética. Y mientras más la rechacemos, más concluyente se mostrará nuestro destino, para hacernos “vibrar” esa cualidad que resistimos.

Por eso, cada vez que te encuentres frente a un escenario que no te gusta, que te causa rechazo o que te gustaría evitar, preguntate: ¿Qué hay de mí aquí? ¿Por qué me cuesta tanto esta experiencia? Si le permitís a tu conciencia hacer el viaje más fluido a través de tu parte negada, más liviano se hará el proceso, más enriquecedor será para tu alma, y aprenderás más fácilmente sobre la gratitud y la compasión. En un Universo incluyente, todos somos Uno y manifestaciones de Lo Mismo.

Natalia Ríos

Artículo desarrollado para Revista Mensaje de Texto

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