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Comer la comida adecuada, informarse sobre cada cambio astrológico, practicar afirmaciones metafísicas, conocer el sello Maya personal, comprarse el último libro sobre espiritualidad, compartir todas las frases “profundas” de Facebook… ¿No será mucho?

La realización interior en el mundo de lo externo

¿Para qué hacemos lo que hacemos? Si tu respuesta es “para ser feliz”, ciertamente estoy de acuerdo. La felicidad es un gran motor en la vida y muchos parecen tener la clave para alcanzarla. Las grandes redes de información nos proveen de toda clase de “secretos” para tener una vida feliz y la tentación de conocerlos, practicarlos es muy grande… Sin embargo, ¿te sentís cada vez más feliz y realizado?

En todo está la Verdad. Incluso en Facebook! Pero hay algo que muchas veces queda a un costado, como minimizado u obnubilado por los destellos brillantes de la sabiduría ajena. Se trata de la verdadera confianza en la vida, la entrega total a la Voluntad del Ser. Hay una humildad profunda en quien vive una vida espiritual genuina, la cual lo conduce a descubrir las trampas del Ego, escondidas a la vuelta de la esquina.

  • Tanta información intelectual, tanto dogma, tanta frase armada, tanto cliché, nos tienta a la justificación: “No puedo hacerlo porque tengo Ascendente en Virgo”.
  • Nos tienta a juzgar y condenar: “Ya vas a ver. Todo vuelve.”
  • Nos tienta a culpar a los demás: “¿En serio seguís comiendo carne?”.
  • Nos tienta a culparnos a nosotros mismos: “Deseo hacerlo, pero es malo para mi vida espiritual”.

Empecinarse en continuar viendo el escenario de la vida en términos de “bueno o malo” nos mantiene atrapados en la mente dualista, una mente no liberada e infeliz. Claramente, desde esta base, la felicidad seguirá siendo un sueño inalcanzable, aunque sigamos cambiando la harina de trigo por la de arroz, porque es “más sanita”.

Vamos a reflexionar sobre la flexibilidad en el camino de la Conciencia del Ser, tomemos en cuenta que todos los cambios comienzan por un acto reflexivo, en el que volvemos sobre nuestros propios pasos, para luego reanudar la marcha con la mente más receptiva y serena.

Necesitamos alinearnos con la Gran Naturaleza para encontrar nuestra verdad interior, alimentando la confianza y la entrega, con discernimiento y amplia perspectiva de miras. De este modo, el conocimiento intelectual que llegue, nos liberará y la felicidad será una consecuencia natural en nuestro paso por la vida.

Natalia Ríos

Artículo escrito para Revista Mensaje de Texto