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“La vida, claramente, hace más que adaptarse a la Tierra. Cambia la Tierra para sus propios fines. La evolución es una danza entre la vida y el entorno material. De esa danza surge la entidad de Gaia.”

James Lovelock

El famoso científico James Lovelock sorprendió al mundo en la década del 70 diciendo que la Tierra se comporta como un Todo coherente, donde la Vida se encarga de autorregular sus condiciones, tendiendo al equilibrio. Gaia es un Ser, compuesto por la Tierra y todo lo que existe en ella. Cada componente de Gaia es vibración y movimiento constante, magnético. Puede ser dulce y suave, como un minué…o quizás brutal como el Mosh. Pero no deja de ser energía en movimiento, sin más metas que la constante búsqueda del equilibrio de la Totalidad.

¿A qué danza se parece tu vida?

Un paisaje de montaña, con sus lagos azules y helados… un danza. Un torbellino arrasador… una danza. Una tormenta eléctrica… una danza. Las estaciones de año, la presión atmosférica, las hormigas, las hojas de los árboles, las nubes, los prados…Una danza perfecta e inclusiva, que expresa constantemente la chispa de la Vida.

Los seres humanos también somos parte del sistema, y a nuestra vez, vamos creando estados en Gaia dependiendo de la cualidad de nuestra vibración personal. Bailamos al compás de nuestra energía interior. ¿Qué danzas estás creando en tu mundo personal?

La inutilidad del juicio

La Naturaleza no es buena ni mala. En Gaia no hay juicios. El árbol no califica al tornado que lo partió. El animal no culpa a nadie por su enfermedad. En el eterno movimiento de la Vida, no hay nada en Gaia que culpe o enjuicie, salvo el ser humano. Paradójicamente, es el mismo ser humano el que provoca los grandes desequilibrios (deforestación, contaminación, extinción de especies…), y pensemos… ¿no será que los seres humanos permanentemente proyectamos en otro, nuestra sensación de culpa inconsciente por el daño que cometemos polucionando el sistema?

Recuperá el ritmo

La poca capacidad de los humanos en considerarse parte de un sistema igualitario (mucho más inmenso que una sociedad o un país) es lo que enceguece y victimiza. Hay un permanente empeño en negar Gaia, y continuar viéndose a sí mismo como una víctima de la sociedad capitalista, que otra vez, paradójicamente, muchos se obstinan en sostener y retro-alimentar.

¿Quién sos? ¿Qué lugar ocupás en el sistema Gaia? ¿En qué momento pospusiste tu felicidad? ¿Por qué bailás la danza de otro?

La vida te enseña que siempre estuvo en tus manos la realización de cada uno de tus movimientos. Si algo te apresa, es tu mente, y nada más. Cerrá los ojos, imaginate Gaia en todo su esplendor, y reconocé la fuerza de la Vida corriendo por tus venas. Sos libre como cualquier hoja de un árbol.

Natalia Ríos
Artículo desarrollado para Revista mensaje de Texto
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