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¿Cuántas vidas tenés?
Sólo una….la que está en tus manos en este momento
. No importa si crees en la reencarnación o no, en este momento sólo podés vivir una sola vida con todo tu ser.

Sin embargo, en ocasiones el deber se impone sobre la experiencia de la felicidad, como si fuera un boicot autoimpuesto: “En este momento, no puedo”. “Es mi trabajo, no puedo dejarlo”. “Necesito vacaciones, pero ahora es imposible”. “Tengo que asistir a esa reunión aunque no quiera”. “Mi compañero/a no respeta mis decisiones, pero es mejor que llegar soltero/a a los 30”.

¿Por qué tanta imposición, tanto decreto sobre cómo debería vivirse una vida? En ocasiones, asisto a personas que se han alejado tanto de su camino personal por cumplir con los “deberes”, que han llegado a padecer múltiples enfermedades, alergias, tics, ansiedad o pánico. Simplemente se negaron a sí mismos la experiencia del disfrute, por la rígida sensación del “tener que cumplir”.

En esta ocasión, quisiera ayudarte a revisar aquellos puntos en que el “deber” te aleja de tu verdadera naturaleza, convirtiéndote paulatinamente en alguien que, sin querer, se traiciona a sí mismo, creando una vida donde la frustración empieza a tomar protagonismo, ocasionando la sensación de que “no podés poseer las riendas tu vida”.

Retornemos a nuestra esencia gozosa y espontánea

  • Comenzá por preparar un entorno relajado, sin celulares, sin computadoras, sin TV. Es mejor si te conectás con tu interior dejando libertad a las energías sutiles.
    Sería recomendable que practiques 15 minutos de silencio utilizando algún mantra, ejercicios de Reiki Ho, Yoga o lo que más te guste. Así crearás un entorno propicio para el autoconocimiento.
  • Creá una lista de las normativas autoimpuestas que seguís siempre al pie de la letra. Aquellos comportamientos “convencionales” de los cuales te quejás y que te mantienen atrapado/a. Todos los “debería ser siempre así” (Debo levantarme temprano, debo ir a la oficina, debo lavar los platos apenas termino de comer, etc)
  • Registrá en otra lista aquellas normas que solés imponer a los demás. (Por ejemplo, odiás los horarios de tu trabajo, pero exigís a tus empleados una rigurosa y rígida puntualidad).

En base a estas listas, realizarás lo siguiente:

  • Correrás el riesgo de oponerte a algunas de tus “normas”, simplemente para dejarte recorrer por una energía nueva, que aumentará tu adrenalina. Por ejemplo, te gusta cantar, pero jamás lo hacés en público porque “no debería, no canto bien”. Organizá una salida con amigos a un “canto-bar”, y animáte a divertirte entre todos!
  • Negate a pensar en términos de “está bien” o “está mal”. Sólo considerá que cada acción provocará ciertos resultados y no otros. Te ayudará mucho encontrarte con amigos y conversar con ellos para poner en práctica esta estrategia: si surge la crítica de algo o alguien, simplemente te negarás a criticar y propondrás una visión más equitativa sobre el tema en cuestión, sin buscar aprobación ni proyectar culpas. Te sentirás empoderada/o!
  • Dejá de esperar que los demás cambien. Aceptá, fluí y decidite a accionar positivamente con las herramientas que tenés para modificar tu vida. Los demás tienen derecho a ser como deseen.

Observá que no se toma en cuenta nada externo para poder disfrutar de tu vida, ni la economía, ni tus padres, ni tu jefe, ni tu voz para cantar… Cada pauta del “deber” está embebebida con la carga que sólo vos le otorgás. Tenés el poder de quitarle esa carga cuando quieras.

Con esta metodología simple, irás ahondando en cada “norma”, animándote progresivamente a modificar todo lo que te produce infelicidad y te aleja de tu camino personal.

Felicidades!

Natalia Rios

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