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Noticias de Espacio Reiki

La postergación en una de las trampas más feroces de nuestra autonomía. Creemos que decidimos, cuando en realidad no queremos tomar riesgos en absoluto. Muchas veces, la comodidad de lo conocido (aunque cause infelicidad) es más fácil que la acción. ¿Cómo podemos detectar esta conducta y trascenderla?

Hay tantas cosas que se pueden elegir! Hacer danza, canto, nadar… Se puede elegir ayudar, pasear, tomar mates o ver una película. Un arte marcial, tomar fotos de aves… Cocinar una torta o hacer decoupage… Pero, sin embargo, se encuentran miles de justificaciones “para no caer en la tentación”: el tiempo, el dinero, las responsabilidades, la casa, el perro… Uff! Y mientras que la mente se intoxica entre tantas limitaciones autoimpuestas, la vida pasa, dejando una sensación de frustración y de resentimiento con el mundo.

Te tendés la trampa de la postergación. Decís:

  • Ya mejorarán las cosas”
  • “Seguro que cuando pase la crisis…”
  • “Cuando tenga tiempo…”
  • “Me encanta, pero ahora no.”
  • “Quizás más adelante”
  • “Cuando crezcan los chicos”

Cada vez que alguien se repite estas cosas, se miente a sí mismo.

La postergación permite evadir los desafíos o cambios, evitando reconocer que se está eligiendo deliberadamente “no hacer nada” y también, permite culpar a los demás por la infelicidad interna, una buena estrategia para no tomar la responsabilidad de los propios actos.

Cuando esta actitud se prolonga en el tiempo, empiezan a aburrir los problemas, la rutina, el desgaste, trasladando, nuevamente, la decepción a algo externo. Comienzan las críticas a los demás por todo lo que no hacen bien, en un intento por elevar la propia importancia, reforzando el autoengaño.

Claro, es que postergando no existe la posibilidad de fracasar, y se encubre la falta de autoconfianza, evitando tomar conciencia. Además, se puede atraer la atención de los demás, consiguiendo demostraciones de afecto “porque las cosas nunca se presentan bien para mí”.

Con estas pautas, podrás detectar si “el dejar para mañana” no sólo te ha evitado enfrentarte con tus miedos e inseguridades, sino con cientos de posibles triunfos y alegrías. El ahora es el único momento en el que podés accionar, torcer tu destino, hacia convertirte en quien verdaderamente querés ser.

Natalia Ríos
Articulo desarrollado para Revista Mensaje de Texto
www.revistasms.com.ar

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