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Noticias de Espacio Reiki

Hay quienes hoy día hablan de una “Espiritualidad light”. Sea lo que fuere que estén pensando o viendo, lo light no tiene nada de espiritual. Cierto es que un camino espiritual coherente y comprometido lleva a enfocarnos más y mejor en lo simple de la vida, como un verdadero tesoro, que comprende únicamente del instante, y en ese instante está la fuerza pujante de todo un universo inteligente.

Parece fácil, cómodo y hasta un cliché especialmente diseñado para perezosos…Pero no. La contemplación es una práctica que pocos se atreven a disfrutar. Y me quedo con esas últimas palabras, ¿será que son pocos los que se atreven a disfrutar?

No importa la edad ni la condición social, cuando de contemplar se trata, siempre hay algo que establecemos como prioridad ante ella, y una vez más, queda relegada a lo urgente. Es como un premio que no mereceríamos ganar, porque la carrera aún no ha terminado. ¿Entonces cuándo?

Contemplar es un arte que distiende la mente y abre los canales de la creatividad, la receptividad y el gozo.

Claro, que como toda práctica, al principio puede enfrentarnos a ciertos desafíos, como el ruido mental, el exceso de pensamientos. Es bueno saber que eso no tiene nada de malo, y que con un poco más de tiempo lograremos establecernos en un estado contemplativo sin dificultad y sin esfuerzo.

Quizás haya llegado el momento de terminar la carrera y recibir el premio. Seguramente si estas palabras han llegado a tu corazón es porque una parte de tu ser te está hablando a través de ellas: el tiempo pasa muy rápido como para privarte del deleite de sentir la vida, de sentirte parte de ese universo inteligente. Durante unos diez o quince minutos al día, apagá la computadora, la TV y el celular. Sentáte cerca de algún árbol, maceta con plantas o en una plaza y sólo mirá, en silencio, respirando con atención. No te muevas ni dejes que la mente domine el momento. Respirá y observá. Te parecerá más largo el tiempo y eso es porque lo estás aprovechando mejor.

Quizás acuda a tu mente algún problema, alguna tensión en particular. Esto está bien, es parte del proceso. Pronto notarás que para la naturaleza esencial nada es un problema. Dejá que esa energía tome curso, y preparate siempre para canalizar nuevas ideas.
Al finalizar ese rato, podés tomar nota de las sensaciones, pensamientos o cualquier cosa que haya llamado tu atención. Aunque tomar nota no es parte del arte de la contemplación, puede serte útil escribir para dar forma más concisa a la energía sutil y recordarlo claramente más adelante.

Con las prácticas, aprenderás que la contemplación es un recurso creativo útil y un apropiado uso del tiempo, con notables repercusiones a largo plazo e impacto indiscutible sobre el sistema nervioso.

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